domingo, 8 de febrero de 2009

LILI ALVAREZ

Pionera del deporte femenino español, patinadora, finalista tres veces consecutivas del Trofeo Wimbledon, esquiadora alpina, practicó la equitación, el billar, ganó el Campeonato de Cataluña de Automovilismo a los 19 años, en 1924 fue la primera mujer española en participar en unos Juegos Olímpicos junto con la tenista Rosa Torras, fue escritora y periodista, colaborando con periódicos extranjeros como el Daily Mail,... ¿De que extraordinaria mujer se trata?
Elia González Álvarez y López-Chicheri , Lili Álvarez, culta, elegante y distinguida mujer que no sólo destacó por sus numerosos éxitos deportivos sino que su espíritu de esfuerzo y superación fue más allá, reaccionó contra el franquismo y vivió comprometida en la lucha por mejorar la situación social y deportiva de la mujer, desde comienzos del siglo XX, hasta su muerte en 1998, escribiendo libros y pronunciando conferencias, así como fundando la "Fundación Lilí Álvarez".
PASIÓN POR LOS DEPORTES

Lili Álvarez nacio en 1905, en el Hotel Flora de Roma, durante una larga estancia de sus padres españoles. Pasó su infancia en Suiza practicando deporte desde muy temprana edad. A los cuatro años ya jugaba al billar subida a una silla, según cuentan. También practicaba patinaje sobre hielo y a los 12 años ganó su primera competición en St. Moritz, y a los 16, en 1921, consiguió la Medalla de Oro Internacional de Patinaje. Y como era una jovencita valiente, emprendedora, que se atrevía a todo y a la que le encantaba divertirse, ganó también un campeonato de tango en Alemania.

Una lesión patinando la hace centrarse en el tenis, y su familia viendo los progresos y buenos resultados de su juego, se traslada a Ginebra para que Lili reciba clases de un prestigioso profesor de la época, profesor Jack Cawdrey. Estas serían las únicas clases que recibiría en su vida.

Tras una corta estancia viviendo en España, aprovechando que su familia se traslada a veranear al mar Báltico, pasa un periodo en Alemania consiguiendo varios triunfos en los Campeonatos de Hamburgo, entre1921 y 1922.

Lili Álvarez en los JJOO de París 1924
En 1923, de nuevo su familia se trasladó a vivir a la Costa Azul. Allí se convirtió en una excepcional contrincante para las celebridades de la aristocracia y la política. Gustavo V de Suecia, que solía pasar sus veranos en Cannes jugaba habitualmente con ella.
Un año después, buscando emociones fuertes, probó con el automovilismo y ese mismo año ganó el Campeonato de Cataluña de Automovilismo. Pero vio que allí no tenía rival y decidió centrarse por completo en el tenis. Su progresión fue vertiginosa.

En 1924 se celebran los Juegos olímpicos en París y Lili Álvarez se convierte, junto con Rosa Torres, en la primera mujer española en participar en ellos. Logran llegar a cuartos de final en tenis femenino y obtienen el mejor resultado de toda la delegación española.


"LA SEÑORITA"
En 1926 consigue llegar a la final de uno de los torneos más importantes del mundo, Wimbledon. Y es entonces cuando más se da a conocer, sobretodo entre el público español, sirviendo de modelo para muchas jovencitas que quedaron entusiasmadas con esa mujer esbelta y fibrosa, que vestida de blanco con camisa de hilo y falda larga, con una cinta en el pelo cortado a lo garçon, se movía con gran elegancia de un lado a otro de la pista.
La prensa inglesa la apodó como "The señorita", pues Lilí siempre se mostró orgullosa de su origen, carácter y temperamento español. Y pese a llegar, los dos siguientes años, también a la final del torneo Wimbledon y perderlo, los periódicos de la época no dudaron en ensalzar su técnica, su valor y la fuerza de su juego.
Lili Alvarez derrota a Mrs. Mallory (Wimbledon 1926)
Lilí, fue una mujer de carácter que como feminista convencida no dudo en defenderse de actitudes paternalistas y machistas de la época. Fue conocida la anécdota que protagonizó con un mariscal francés llamado Foch, que cayendo en un pedante galanteo le dijo:

- No me atrevería a proponerle un partido de tenis a esta señorita...

- No se preocupe mariscal. Yo tampoco le declararía a usted la guerra - le contestó ella de inmediato.

En la década de los veinte logró estar entre las primeras del tenis femenino. En 1929, formando pareja con la holandesa Kornelia Bouman, ganó el Open Francés en la categoría de dobles femeninos. Al año siguiente gano en categoría individual el Open Italiano, trofeo que no logró ninguna tenista española hasta 1993 gracias a Conchita Martinez.
En 1929 también logró el trofeo Roland Garros en categoría de dobles femeninos y el Campeonato de España, competición que volvió a ganar en 1940.
En 1930 viaja a Buenos Aires y se hace con el triunfo tanto en individual como en dobles mixtos, en el Campeonato Internacional de Argentina.
En medio de todos estos triunfos hay numerosas ocasiones en las que se mantiene como finalista de las grandes competiciones. En 1941 se traslada a vivir a España y se despide del tenis femenino ganando a Pepa Chavarri en el campeonato de Santander a los 36 años.
Continuó practicando otros deportes y compitiendo en esquí, del que fue campeona de España. Pero un problema con la federación la aparta de la competición. En Candanchú protesta cuando la federación decide dejar esperando a las mujeres mientras los hombres participan. Su protesta, acusando de machismo al jurado, es considerada como "ofensa a España" y deciden expulsarla. Al poco tiempo vuelen a admitirla pero ella prefiere dedicarse a este deporte de forma personal sin competir.
PERIODISTA CORRESPONSAL


La pasión por escribir despierta en ella en Argentina en 1930 a raiz de un encargo del diario "La Nación", que le pide que haga una serie de artículos sobre el deporte que dominaba en esos momentos, el tenis. Esos artículos se publicaron con los títulos: “El gran enemigo de la estrella del tenis: el admirador “ y “El tenis y la mujer".

Más tarde fue corresponsal del "Daily Mail" de Londres, cubriendo la caída de la Segunda República y la Guerra Civil Española.

Durante los años 1941, 1942 y 1943 colabroró en varías ocasiones con periódicos como "Arriba" y "La Vanguardia" escribiendo crónicas deportivas.

Y en 1965 se encargó de cubrir la Copa Davis de Australia para la revista "Blanco y Negro".
ESCRITORA COMPROMETIDA

Tras su incursión en el mundo del periodismo, cuando abandonó la élite del deporte, comenzó una carrera como escritora de libros que combinaban dos temas de difícil mezcla, el feminismo y la religión.

En 1951, tras una ponencia presentada en el V Congreso Femenino Hispanoamericano, publica su primer libro, "Plenitud". Y en 1956 "Tierra extraña".

Después llegaron títulos como "Ideario de una beata atípica", "Feminsimo y espiritualidad", "El seglarismo y su integridad", "La religiosidad masculina y su desdicha" y "El mito del amateurismo" dedicado al deporte.
Finalmente, escribio varios libros donde reflexionaba sobre la feminidad, el deporte y la religión, "Mi testamento espiriutal", "Revivencias", "La vida vivida" y su último libro poco antes de morir (1998), "La gran explicación desde la vida y el deporte".
"Lo que despertó en mí feminismo fue el ver, cuando volví a España, que para todo te pedían certificados y contratos matrimoniales y que los maridos parecían niñeras. Esto me indignó. Las mujeres somos idiotas porque nos han hecho idiotas, en cambio el defecto de los hombres es su primitivismo, o sea, su necesidad de humanización."

“A través del deporte, la sociedad ha comprendido que no es que hagamos mal lo que los hombres hacen bien, sino que tenemos otro modo de ser, otras posibilidades físicas y mentales. El deporte no es más que la expresión moderna de la feminidad. Una feminidad nueva, más amplia, más vasta en sus vistas, más consciente de ella misma, pero siempre femenina. Las mujeres podremos ser muchas cosas, pero siempre quedándonos mujeres”

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