lunes, 1 de diciembre de 2008

Mujeres olímpicas en la antigua Grecia

Recopilar información acerca de la actividad deportiva de la mujer en la antigua Grecia es una tarea ardua y complicada. No tanto por los pocos textos encontrados, sino por los datos que ofrecen, a menudo, contradictorios y chocantes.

Sí bien es cierto que en el mundo griego hay fuentes arqueológicas donde aparecen representadas mujeres en distintas manifestaciones deportivas, como las esculturas grecorromanas de corredoras, saltadoras y jugadoras de pelota que aparecen en Sicilia en los mosaicos de la villa de Piazza Armerina (s. IV a.C.), y que incluso la mitología cuenta con mujeres excepcionales con grandes dotes como atletas, no olvidemos a Atalanta o a la ninfa Cirene, de quien (según una descripción de la Pítica 9 de Píndaro) quedó prendado Apolo cuando la ve pelear con un león, la presencia real de la mujer en la actividad deportiva de aquella época es prácticamente nula.
Para situarnos, en la Antigua Grecia había cuatro tipo de celebraciones a modo de competición llamadas Juegos Panhelénicos. Dichos juegos estaban formados por:
- Juegos Olímpicos, de carácter deportivo y celebrados en Olimpia, en honor a Hera y todos los Dioses.
- Juegos Píticos, de carácter poético, celebrados en delfos, en honor a Apolo y las Musas.
- Juegos Neménicos, de carreras con caballos, celebrados en Argos, en honor a Hera.
- Juegos Istmicos, de competiciones marítimas y celebrados en Corintio, en honor a Poseidón y las Ocenanidas.
Los Juegos Olímpicos se remontan aproximadamente al 776 a.C. y los otros tres al s. VI a. C.

En todas estas competiciones estaba terminantemente prohibida la participación y la presencia de mujeres. La ley castigaba a toda mujer que la infringiera lanzándola desde el monte Tipeo, un lugar escarpado cercano a la ciudad de Atenas.
La única mujer a la que se le permitía la entrada, y cuya presencia era habitual, era la gran sacerdotisa de Demeter, que tenía reservado un sitial frente a los jueces supremos de los Juegos.
 
FERENICE
 
Ferenice (396 a. C), es conocida, según narran muchos historiadores, como la única mujer que infringió la prohibición de entrar en el estadio Olímpico. Era hija, madre y hermana de vencedores en Olimpia. En una prueba en la que participaba su hijo Pisidoro se vistió de hombre para poder presenciar desde el lugar destinado a los entrenadores, la competición. Su hijo se alzó con el triunfo, ella se lanzó a la arena para abrazarlo y en un descuido se abrió su túnica dejando al descubierto su identidad. Los jueces se reunieron y dada la familia de grandes atletas a la que pertenecía decidieron indultarla.
Algunos autores atribuyen esta historia a su hermana Calipatira.

También hay quien narra la historia de Ferenice de otra manera. Ferenice quiso participar en una de las pruebas y se hizo pasar por hombre. Resultó vencedora y algunos espectadores la aclamaron tirando de su túnica y dejando al descubierto parte de su cuerpo. Fue indultada, pero para evitar que se repitiera la participación de mujeres, en adelante se obligó a los hombres a participar desnudos.
 
JUEGOS FEMENINOS DE LA ANTIGUA GRECIA
 
A pesar de restricciones, prohibiciones y el lugar apartado en el que vivían las mujeres en la sociedad de la antigua Grecia, en el mes de septiembre, poco después de los juegos masculinos, se celebraba un concurso deportivo en Argos en honor de la diosa Hera y reservado sólo para ellas, los Juegos Hereos.

Se trataba de una carrera a pie, más corta que la del estadio, de aproximadamente 190 metros de distancia. Las mujeres no competían desnudas, vestían una túnica hasta las rodillas, con el hombro y el pecho derecho descubierto. Se dice que la vencedora recibía una corona de olivo y parte de una vaca sacrificada en honor a la diosa que daba nombre a estos Juegos, pero también hay textos que hablan de la entrega de una granada, símbolo de la fertilidad y atributo de Hera.

Pausanias (s.II d. C), geógrafo e historiador griego, en su obra “Periégesis de Grecia”, describe un viaje que hizo dividido en diferentes etapas, donde visitó lugares como Atenas, Olimpia y Delfos, y narra noticias mitológicas, topográficas e históricas, ente las que se encuentra la que habla de los Juegos Hereos:


“Cada cuatro años tejen a Hera un peplo las 16 mujeres y ellas mismas convocan una competición, los Juegos Hereos. La competición consiste en una carrera para muchachas, no todas de la misma edad, sino que corren las primeras las más jóvenes y después de ellas las segundas en edad y las últimas las muchachas que son mayores. Y corren de la siguiente manera: llevan suelto el cabello y una túnica les llega un poco por encima de la rodilla y enseñan el hombro derecho hasta el pecho. También a ellas les está asignado para la competición el estadio olímpico, pero se les reduce para la carrera aproximadamente la sexta parte de él. A las vencedoras les conceden coronas de olivo y parte de la vaca sacrificada a Cirene y Atalanta, son la encarnación del motivo de la “muchacha que huye” mientras mira hacia atrás hacia su perseguidor, un acto que representa simbólicamente la huída de la experiencia traumática de la boda.
...Y también hay mujeres que prestan ayuda a las 16 que dirigen estas competiciones. Estos juegos de muchachas los hacen remontar también a una época antigua, diciéndose que Hipodamía, para dar gracias a Hera por su boda con Pélope, reunió a las 16 mujeres y con ellas fue la primera en organizar los Juegos Hereos”.

Pausanias (5.16.2-3)
 

Curiosidades
 
- A las mujeres vencedoras en las competiciones deportivas se les daba el título de “crisóphoros” que significa “portadora de oro”, refiriéndose al oro como futuro embrión y a ellas como fuente de vida.

- A pesar de que las mujeres no podían participar en las pruebas de los Juegos Panhelénicos, hubo una mujer vencedora olímpica. Este hecho contradictorio se dio ya que en las pruebas ecuestres, no se nombraba vencedor al jinete o participante, sino al dueño o dueña del caballo. Así que en la 96ª y 97ª Olimpiada (396 a.C. y 392 a.C respectivamente) la princesa Kyniska de Esparta, como propietaria de caballos que era, ganó la carrera de cuadrigas de ambas ediciones olímpicas y se convirtió en la primera mujer vencedora de una prueba en los Juegos de la antigua Grecia.

"Yo Kyniska,
He ganado el Premio, dedico aquí mi efigie.
Y orgullosamente proclamo.
Que de todas las mujeres griegas llevé primero la corona"
(1)




(1) Inscripción que, segun relata Pausanias, aparecía en la base de la cuadriga de bronce que la princesa espartana deposito en el templo de Zeus.



DF  1/12/2008

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